El Reino perdido de Zayyan

La gloria de los conquistadores

 

El Reino que hará historia allende los siglos

 

El corazón del rey Zayyan ibn Mardanish de Balansiya palpita con fuerza cuando recuerda aquellos días como rey. Eran tiempos convulsos, de traiciones y conquistas, de fe y de ambiciones pero, sobre todo, de decadencia para el mundo musulmán. En su lecho de muerte, y rodeado de los suyos, rememora los últimos días de su reinado y del final de su dinastía.

Con la sonrisa triste en el rostro, el rey moro recuerda que reinaba sobre 120.000 musulmanes, 65.000 cristianos mozárabes y 2.000 judíos. Un reino moro rico en ciencia, en agricultura y comercio, un pueblo versado en las letras, que había producido grandes obras en distintas lenguas. Todo un legado.

En el reino musulmán de Valencia convivían las religiones más importantes, que se comunicaban en gran variedad de lenguas, entre las que se encontraba el ‘romanç valencià’, que evolucionaría, pasados los años, al actual valenciano. Comerciaban activamente con los reinos moros y, también, con los cristianos, sin embargo la historia dará un giro inesperado.camiseta-regne-reino-valencia-1238-gris

Allí, recuerda el rey Zayyan, se presentaron frente a las murallas de su Valencia musulmana, Jaime I El Conquistador con su ejército de valientes cristiano. No eran muchos caballeros, tampoco los hombres a pie se contaban por miles, pero el ambiente lo inundaban del coraje y valor que llena el corazón de lo que se sienten invencibles.

Bravos soldados de la Corona de Aragón y del Reino de Castilla, junto a otros de la marca hispánica francesa, también soldados de Alemania, Italia y Hungría. Movidos todos, bien por el perdón divino que ofrecía la cruzada en la que se hallaban, bien promesas de tierras que Jaime I había jurado tras la victoria.

El rey cristiano, que era un gran estratega, rodeó Valencia y la sitió cerrando todos los caminos que llevaban a la ciudad. Dejó de llegar comida y agua, y la población empezó a pasar hambre y sed, ante tal situación, y después de algunas batallas que vencerían las tropas de Jaime I, el ejército moro se tuvo que rendir.

Exiliado en Túnez, y con profunda melancolía, el rey musulmán recuerda el resonar de los tambores del ejército cristiano; la expectación había invadido las calles de Valencia. Era el 9 de octubre de 1238 y el rey Jaime I entra triunfante en la ciudad que, posteriormente, fundará como Reino de Valencia.

Zayyan, en sus últimas horas de vida, bajo la atenta mirada de sus allegados, reproduce las que fueron sus palabras aquel día:

«En la ciudad de Valencia conviven musulmanes, gente noble de mi pueblo, junto a cristianos y judíos. Espero que sepa gobernarlos para que continúen viviendo en la misma armonía y para que trabajen esta noble tierra conjuntamente. Aquí, durante mi reinado, salían procesiones de Semana Santa y los cristianos profesaban su religión con toda libertad, ya que nuestro Corán reconoce a Cristo y a la Virgen. Espero que usted conceda el mismo trato a los musulmanes de Valencia»

Y Jaime I así lo hizo. Ningún musulmán fue expulsado del nuevo y glorioso Reino de Valencia, y todos los que libremente quisieron abandonarlo así lo hicieron, sin ser molestados.

Al atravesar los muros de la ciudad, El Conquistador, encuentra en Valencia una ciudad moderna y bien organizada, en la que en sus inicios repobladores se instalan, únicamente, 1.200 aragoneses, 600 soldados de la marca hispánica francesa y 400 de otras regiones, tal y como se refleja en el Llibre del Repartiment.

A partir de este momento, el Reino de Valencia, comienza a vivir una época de esplendor a la que le seguirán grandes episodios históricos, que conducirán a una nueva era llena de glorias y hegemonía en toda la Corona de Aragón.

¡Vamos a hacer el Reino grande otra vez!