El primer asesinato de la Reina

El día en que la Reina se convirtió en regicida

 

y como tres poetas valencianos cambiaron el ajedrez mundial

Lo mató ella, sí, sin duda, ella cometió aquel asesinato. Sucedió en Valencia hace muchos años, fue la primera vez en la historia que la Reina cometía un crimen. No se trataba de algo puntual, ni excepcional, se iba a convertir en una asesina en serie, en una despiadada homicida, en la Reina más temida de todos los mundos conocidos.

La Reina era ágil, maliciosa, pícara y desenfrenada, cabalgaba de punta a punta de sus dominios para dedicarse a resolver, personalmente, los problemas más importantes de su época, – ¡quién lo diría de una reina! – Pues sí, así era –., eran las armas de las que se valía para moverse con rapidez en el campo de batalla.

Un campo de batalla plagado de enemigos que hacían conjeturas para acabar con ella. Pero nuestra dama sólo tenía un enemigo, un rey de otro país, y con otra religión, que a las mujeres tenía esclavizadas, obligadas a los placeres de la carne y maltratadas. El rey, aunque era sabio y había luchado valientemente en el pasado, se había hecho viejo, muy lento y era cada vez más débil.

La Reina estuvo años observándolo, preparando su asesinato minuciosamente, llegó a conocer perfectamente a su adversario: cada uno de los movimientos de su escolta, de los más valientes caballeros de su ejército e incluso de su guardia más fuerte y leal. Para ella acabar con la era de Firzán, el rey musulmán, iba a ser coser y cantar, cuestión de días, únicamente necesitaría la ayuda de tres hombres, tres poetas valencianos, que revolucionarían las reglas del juego, los que la llevarían a destronar a la tiranía y vencer al mal: Bernat Fenollar, Francí de Castellví, Narcís Vinyoles.

“Mas nostre joc de nou vol enremarse/de stil novell estrany aqui bel mira”

(Nuestro juego quiere engalanarse con un estilo nuevo y sorprendente)

Fenollar, Castellví y Vinyoles viven en el Reino de Valencia, en el siglo XV, uno de los siglos de mayor esplendor a todos los niveles: político, literario, económico y cultural. En el año 1475 los tres poetas valencianos reescriben las reglas del ajedrez, acabando con el legado árabe y desterrando para siempre a Firzán, el rey del ajedrez antiguo. El reinado de Firzán llega a su fin y empieza la era de la maravillosa y valiente Dama, – ¡vamos, a la que el común de los mortales llamamos la Reina! – y cuenta la leyenda que se creó en honor a Isabel I de Castilla, para representar en el tablero la influencia que ejerció sobre la vida social, político-militar y cultural de la época –.

Los tres poetas se ponen manos a la obra con las que serán las nuevas normas del ajedrez, al que jugamos hoy, y escribirán estas normas en los Scachs d’amor, un conjunto de poemas escritos en valenciano, que forman 64 estrofas, el mismo número de las casillas del tablero – ¡Ché, además de inteligentes eran originales! –, cada uno de los tres autores compuso, alternativamente, cada una de las estrofas. Y, para meternos en contexto, el poema utiliza una partida de ajedrez como fondo, a partir de ésta, realiza una alegoría del amor, siendo sus protagonistas los propios poetas.

Pero aquí no acaba todo, ¡no hombre, no! También crearon el Alfil, – sí, señor – el mejor aliado de la Dama, la Reina, la Dama, ¡Ché a fer la mà! ¡La Reina! Tuvieron tiempo, también, para este soldado rápido e intrépido, que recorre en diagonal el tablero de ajedrez, que no deja títere con cabeza y protege a su majestad del enemigo más despiadado.

“Diu que la reyna vagui axi com tots sino cavall”

(Digo que la reina mueva como todas excepto el caballo)

Fenollar, Castellví y Vinyoles son conscientes de la revolución que acarrean sus ideas, y dejan muy claro que son ellos los que propugnan la nueva forma de jugar, por lo que sin duda la fecha de creación de Scachs d’amor en 1475, es asimismo la de creación del ajedrez moderno y su acta de nacimiento. La difusión de las reglas modernas del ajedrez se hace mediante un aliado de la época, la imprenta. Tan solo 20 ó 30 años después en toda Europa, y mucho más lejos, se practica el ajedrez con las reglas valencianas.

El estreno mundial de la Reina, la primera vez que entra en juego, se hace con el movimiento ed5 Dd5 – ¡Qqqssh! Un pequeño paso para el hombre, ¡Qqqssh! pero un gran paso para la humanidad – y el primer mate con la Reina, que inaugura la edad moderna, tiene la siguiente numeración algebraica Dd8++ ¡Bingo, señores, han cantado bingo!, ¿Alguien se imagina ese momentazo?.

¡Vamos a difundir el amor per lo nostre!

Ningún autor duda del origen valenciano del ajedrez.